Cartas y videos en cuidados paliativos: dejar palabras para la familia
Si estás en cuidados paliativos, o acompañas a alguien que lo está, dejarle palabras a la familia puede resultar urgente y agotador a la vez. No tiene que ser largo ni perfecto. Unas pocas frases por persona, escritas, dictadas o grabadas en sesiones cortas, bastan.
Empieza poco a poco
- Primero, haz una lista de nombres. La familia, las amistades cercanas y quienes podrían enterarse tarde: excompañeros de trabajo, amistades que viven lejos, alguien que fue tu mentor o tu mentora.
- Una persona por sesión. En un buen día, diez minutos son más que suficientes.
- Tres frases para cada una: lo que significa para ti, un recuerdo y un deseo para su vida.
Cuando escribir cuesta
El cansancio, el dolor, la medicación y la falta de fuerza en las manos hacen difícil escribir. Algunas alternativas:
- Dicta. Háblale a un familiar, a alguien del equipo de enfermería, a una persona voluntaria o al dictado del celular, y después vuelve a leerlo y ajústalo.
- Graba un video corto o una nota de voz en lugar de escribir. Muchas familias dicen que lo que más extrañan es la voz. Recuéstate en unas almohadas, pide que alguien sostenga el teléfono y simplemente habla.
- Responde preguntas. Deja que alguien de confianza te haga algunas de las preguntas de más abajo y vaya anotando o grabando lo que dices.
- Pide ayuda al equipo de cuidados paliativos. Trabajadores sociales, capellanes y voluntarios suelen ayudar con proyectos de legado, como cartas, grabaciones o libros de recuerdos.
Preguntas que ayudan
- ¿Qué quiero que sepas sobre lo que siento por ti?
- ¿A qué recuerdo compartido vuelvo una y otra vez?
- ¿Qué me hace sentir orgullo de ti?
- ¿Qué deseo para ti en los años que vienen?
- ¿Hay algo por lo que quiera pedirte perdón, o darte las gracias?
- ¿Qué me gustaría que hicieras cuando me extrañes?
En cuidados paliativos se ha estudiado una versión estructurada de esto, llamada terapia de la dignidad: la persona responde preguntas como estas y sus respuestas se editan en un documento para su familia.
Para los familiares que ayudan
- Ofrece, no insistas. Hay quienes quieren hacerlo y quienes no, y está bien.
- Conserva sus palabras, no las tuyas. Corrige la ortografía, pero respeta su manera de decir las cosas y su humor.
- Léeselo antes de darlo por terminado, para que pueda cambiar lo que quiera.
- Anota dónde se guarda todo y para quién es cada cosa.
- Cuídate. Escribir las últimas palabras de alguien es una tarea tierna y dura a la vez.
¿Ahora o después?
Hay quienes comparten sus cartas en vida y ven cómo las leen. Otras personas prefieren que sus palabras lleguen más tarde. Las dos opciones están bien. Si quieres que se entreguen después, decide quién las va a repartir o usa una herramienta que lo haga: en Fond Farewell, un contacto de confianza avisa del fallecimiento y, 48 horas después, cada persona recibe su carta y su video por correo.
Pensar en quienes no son de la familia
Fond Farewell existe por este vacío. En sus últimos días, el padre de su fundadora ya no podía hablar ni escribir, y después de su muerte a la familia le costó avisarles a todos sus amigos y colegas de tantos años (su historia). Una nota breve para ese círculo más amplio le quita un peso de encima a las personas más cercanas.
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Deja tus propios mensajes con Fond Farewell
Fond Farewell guarda una carta y un video para cada persona que elijas y se los envía por correo solo cuando alguien de confianza avisa de tu fallecimiento, con 48 horas para que puedas cancelar.